Automedicación
GFK

Ir a la farmacia a elegir y comprar personalmente una medicina para aliviar los síntomas o dolores que nos aquejan se ha vuelto una práctica cada vez más común entre los mexicanos (...y... las mexicanas, diría Fox).

Tal y como si se tratara de expertos profesionales médicos, nos atrevemos a tomar o a recomendar a otras personas una dosis y una frecuencia de toma de un fármaco que nos ha funcionado a nosotros de alguna manera, pero no nos hemos detenido a pensar en el alto riesgo que esto conlleva:

""Hazme caso (¡¡hey!! que habla el experto), tómate 2 de estas pastillas antes de acostarte, te echas un tequilita, y ya verás cómo amaneces mañana"" (Y tiene razón al cuestionar cómo amanecerá, porque muy probablemente ni su ""prescriptor"" mismo lo sepa).



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